Twelve Dolls

Hace hoy casi tres días que tuve el placer y el honor de tocar con Twelve Dolls.

Cuatro fechas antes de tal curioso, raro y singular acontecimiento, a eso de la una de la madrugada de un Lunes, que con legañas en los ojos no había hecho más que apagar en 2 ocasiones el despertador de su móvil, recibí una llamada proponíendome una oferta imposible de rechazar…tocar con Twelve y en directo.

Aparece el mail con las canciones, 3:00 a.m. primera escucha…interesante, me gustan, la mitad los conozco, tengo ganas, será una bonita experiencia, 4 días??, No hay tiempo que perder. Lo primero es aprenderse las estructuras…escuhar y anotar, escuchar y anotar, Mierda! Me he perdido. Llegada la mañana y recordando aquello que pensé sobre el Lunes, defino que se ajusta perfectamente a mi persona, doy el salto de la teoría a la práctica. Doce horas más tarde y tras ocho de práctica mi cuerpo me susurra que la inactividad de las tres anteriores semanas le supondrá daños, pero lo ignoro. Primer ensayo, algo me sé, espero no hacer el ridículo, somos cuatro, No deberíamos ser seis?? Ya vendrán, iluso. Empiezan a sonar las canciones que nada tienen que ver con lo que he escuchado en casa, como ya imaginaba. Me pierdo pero me encuentran y yo intento recordar lo siguiente. Mañana más y mejor, Espero!

Día dos del viacrucis, otras tantas horas de práctica personal, nuevos temas, confusión total, prácticamente la mitad del tiempo consumido. Por un momento el pánico gira en mi habitación, Eh! Recuerdo esa frase de uno de los temas, tal vez no vaya tan mal. Ensayo para resolver dudas, poco más se puede hacer hoy. Almenos lo de ayer suena a algo parecido.

Pasan los días, algunas cosas mejoran otras no. No he escuchado ninguna otra canción desde que me llegó aquel mail, Debería desconectar. No tengo tiempo. Aquel susurro no atendido del primer día se ha convertido en auténtico dolor físico. Lo peor? disfruto. Gente nueva pero no desconocida en los ensayos, mejor ambiente, peor, risas, triquiñuelas, versiones sin ensayar, historias antiguas, nuevas, dudas, soluciones, Que llegue ya el día. Llega.

Pobla Llarga, lugar inhóspito e indeseable. Alguno de los que me rodean me comenta que es la primera vez que no entiende el castellano. La definición de escándalo merodea el pueblo embutida en verde y con cambios de vestimenta cada 2 horas. Morro de cerdo, Puedes traer otra jarra?, bravas, pizza, Y ahora? Estaría bien dormir pero es la hora de tocar. Pasan los dos primeros temas con nervios y pequeños fallos. En la calle? nadie. Ambiente helado y nosotros a lo nuestro. La situación se convierte en un, Nos están ignorando así que no importa lo que hagamos. El concierto cambia de órbita, como los electrones, se desvirtúa…si hubiésemos empezado a contar chistes o a insultar al poco personal nadie se habría percatado, parece que solo les interesa que haya ruido. De vez en cuando sube alguna persiana, tras las ventana rostros de dolor y de misericordia. Finalmente terminamos. Somos conscientes de lo que ha pasado. Tras la tensión de la semana y el concierto, muero, sentado en la parte trasera del escenario rememoro a Tim Robins en ‘The Shawshank Redemption’, con mi cerveza fría en la mano y disfrutando de la experiencia. Mi cuerpo cansado no puede demostrarlo pero estoy contento de haber estado ahí. Gracias Twelve Dolls.

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